La verdad que no negocio - cap. 3

¿Por qué no sos un poco más normal? La frase llegó como una puñalada. Las palabras pueden herir más que un golpe físico.

Siempre sentí la necesidad de explorar, conocer, cuestionar. Basta con mirar alrededor para darse cuenta de que no existe una única manera de hacer las cosas. Yo quería descubrir la mía.

Esa necesidad —que durante años me costó aceptar y respetar— terminó abriéndome más puertas de las que cerró. Aunque también debo reconocer que, por protegerme, muchas veces me negué a escuchar. Sé que todavía lo hago. La diferencia es que hoy reflexiono más y mejor antes de decidir. Ya no me apresuro, ni postergo más de la cuenta (o al menos, ese es el objetivo).

Permitir que otro me diga qué hacer —y hacerlo— a veces es lo más sabio. Pero, por el motivo que sea, traicionar mi propia verdad siempre me deja un sabor amargo. ¿Vale la pena?

Cada página que escribo es una forma de seguir caminando. Una muestra de que la aventura continúa.






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