Lo que sentimos… ¿causa o consecuencia? - Cap. 7

Desde niño viví experiencias extrasensoriales y aprendí a leer los campos energéticos de las personas. Me fascinaban los enredos mentales. Siempre busqué entender qué nos pasa por dentro… aunque, en el camino, descuidé mi cuerpo.

Recuerdo la bronquitis. Volvía una y otra vez.
Y yo tenía una explicación: bronca acumulada.

Entonces trabajaba la bronca. La miraba, la procesaba…
Pero la bronquitis seguía ahí.

Durante años sostuve esa idea: que lo físico era solo un reflejo de lo emocional. Hasta que algo no cerró más.

A los 35, empecé a cambiar mi alimentación.
No esperaba mucho. Pero el resultado fue inmediato.

La bronquitis desapareció.
Y no volvió.

Ahí entendí algo que no estaba viendo:
no todo nace en lo emocional.

Hoy las broncas y las angustias siguen existiendo.
Pero mi cuerpo ya no responde enfermándose como antes.

Tal vez no se trata solo de lo que sentimos…
sino también de cómo sostenemos el cuerpo donde eso ocurre.

Porque a veces no es el alma la que está en conflicto.
A veces… es el cuerpo el que no está siendo acompañado.





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