Salir del drama - Cap. 6


Hace décadas mi vida estaba llena de conflictos. No podía ser de otra manera: vivía atrapado en dramas. Lo curioso es que yo creía que no era el problema, que eran mi familia y mi entorno quienes me mantenían allí.

Por suerte, siempre tuve el impulso de buscar. Cuando algo no está bien, intento encontrar la forma de solucionarlo o, al menos, de estar en paz con ello.

Tuve que desarmar mucho: creencias, amistades, pareja, profesiones… nada fue sencillo. Aprendí a observar cada decisión y compromiso, incluso los más pequeños. Me pregunto: ¿desde qué lugar lo hago? Ese hábito cambió mi día a día. Ahora me tomo más tiempo para responder; si digo algo que no quiero, lo reparo cuanto antes.

Hoy estoy fuera de los dramas, y aunque pueda parecer que llevo una vida solitaria, menos intensa, con menos cosas para mostrar, por dentro es todo lo contrario: mi vida interna es más rica que nunca. Aprendí a quererme, cuidarme y respetarme. A tener paz mental, y lo más importante, a recuperarla cada vez que la pierdo.

¿Qué prioridad le das a la paz en tu vida cotidiana?



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